UNA VIDA UN SUEÑO: ENTREVISTA A CAROLA CASTILLO
Una vida, un sueño: Entrevista a Carola Castillo
Estuve meses detrás de Carola
Castillo, hasta que un día me dijo que sí me daría la entrevista. Ponernos de
acuerdo fue un proceso. Finalmente llegué a su casa y, cuando pasé de la
puerta, me di cuenta de que ya no era mi terreno, así que pensé: "Déjate
llevar". Después de entrar en confianza y comenzar con la dinámica, ella
me confrontó. Así que, cuando me di cuenta de lo que estaba pasando, que no fue
inmediatamente, simplemente dejé que ella guiara la entrevista; yo solo fluiría
en su dinámica.
Sin embargo, cuando llegó el
final, la última pregunta fue diferente. Carola me dijo: "Tal vez esta
entrevista no salga inmediatamente, salga después de varios meses o años, o tal
vez nunca." La respuesta no solo fue verbal, sino una transmisión de
emociones que tardé varias semanas en traducir. Fue una experiencia profunda
que dejó una huella más allá de las palabras.
Antes de compartirla, quiero relatar mi
experiencia posterior.
A los días de la entrevista, la
transcribí, pero algo inesperado ocurrió. Entraron a mi casa y robaron mis
equipos. El día en cuestión estaba editando el material para montarlo en el
blog. La experiencia con la inseguridad me hizo replantearme la idea de
fidelidad hacia Venezuela y a las dos semanas viajé y, posteriormente, me fui.
Pasaron años, y estando fuera del
país, recuperé la información. Sin embargo, estuve pensando si era
extemporáneo. Hoy decido que sí, quiero publicarla.
Aquí su página: https://www.carolacastillo.com/
Caracas, 16 de diciembre del 2011
Carola Castillo, Terapeuta
Sistémica y Terapeuta en Constelaciones Familiares (certificada por el
Instituto Bert Hellinger de Berlín), Co-Fundadora y Co-Directora del Bert
Hellinger Institute of Western PA en Estados Unidos y del Instituto Bert
Hellinger de Venezuela. También era conferencista internacional, dictando
talleres y entrenamientos en distintas partes del mundo, creando espacios para
los iniciados que están dispuestos a asumir un compromiso responsable. Su
agenda estaba llena de viajes y expectativas por todo lo que el planeta le
revelaba, las historias y los aprendizajes espirituales.
A lo largo de su vida, Carola ha
aprendido a ver las situaciones desde una perspectiva profunda, y es conocida
por su habilidad para confrontar. Ella misma se describe como una persona que
apuesta por la oscuridad antes que por la luz, buscando siempre el
entendimiento de los desafíos internos. A lo largo de esta entrevista,
descubrimos los momentos decisivos de su vida, sus aprendizajes y la manera en
que ha usado sus dones para sanar y transformar.
Fue muy atípica en mi grupo. Siempre fue la última en la fila, aunque era la más joven. Le decían “gigante verde”, y eso le frustraba mucho. De pequeña veía cosas. Sacaba todo del closet, lo escondía bajo la cama, montaba una mesita y les cobraba a las vecinas para leerles el futuro, en completa oscuridad. A los trece años, si potencial sensorial despertó. Pensaba que todos veían lo mismo, pero cuando se dio cuenta de que no era así, fue difícil.
M.M.: Cuando te planteo la
entrevista, tenía un guion en mente. Ahora, frente a ti, me siento impactada.
¿Cómo se hace uno para verte sin sentirse confrontado?
C.C.: Tengo una metáfora
de la sabiduría holística: "En un campo hay muchas mariposas, todas
quieren ir a la luz, unas son curiosas, otras son arrogantes, algunas están
enfermas. Sólo las mariposas que logran fundirse con la luz sabrán cómo salir y
contárselo a las demás". Cuando alguien te entrevista, tiene que estar
metido dentro de la luz para ver qué te está preguntando.
M.M.: La familia a menudo
reacciona con temor ante capacidades poco comunes. ¿Cómo lo vivió la tuya?
C.C.: Toda familia
reacciona con miedo cuando sabe algo fuera de lo común. Empecé a ver a mi
abuelo, el papá de mi mamá, que ya había fallecido, en todas partes. Al
principio les conté, pero no lo aceptaron porque no era algo normal. Era
difícil para mí comprender si lo que veía era mío, de mi familia o del entorno.
Poco a poco lo entendí. Hoy me alegro de que no me hayan apoyado. No sé a dónde
hubiera llegado si lo hubieran hecho.
M.M.: Suena complicado,
siendo niña, manejar estas percepciones. ¿Cómo lo hiciste tú?
C.C.: La niña se creó un
mundo interno, dos personalidades. Aparentaba que todo estaba bien, aunque
veía, olía y escuchaba cosas. Me tomé un tiempo largo para entender y aprender
a usar esto como una herramienta. Si no lo hubiera hecho, creo que habría
terminado en locura.
M.M.: ¿Qué situaciones te
llevaron a experimentar este proceso?
C.C.: Tuve que
desconectarme, convencerme de que nada de eso existía. Luego, pasé por un
proceso de iniciación. Estuve dos días encerrada en un baño, sin comer, sin
saber de nada, me dio laberintitis y ataques de pánico. Lo más revelador fue
tomar la decisión de salir del closet, aunque fue un dolor profundo.
M.M.: ¿Cuáles competencias
te permitieron dominar este don?
C.C.: La estructura me
permitió darle sentido a lo inexplicable. Desde afuera se ve como un
conocimiento que te permite tomar acción. Mi hija tiene el mismo don, lo cual
me maravilla. Ahora soy capaz de guiarla, aunque ella todavía no lo entienda. A
largo plazo, ella también comprenderá que tiene dos alternativas para usarlo.
M.M.: La comunicación,
cuando se tiene una perspectiva más amplia de la realidad, maneja otra
dimensión. ¿Cómo interactúas con las personas a tu alrededor desde este nivel
de entendimiento?
C.C.: Abro el corazón,
sabiendo que no hay nada malo ni bueno, simplemente es. El don más difícil es
escuchar con el corazón abierto, porque al hacerlo te conectas con lo que te
gusta y con lo que no te gusta. Ahí está el trabajo. Con los demás, al
principio traté de demostrar, pero me di cuenta de que era un absurdo. Hoy, mi
papá me llama “BB” (Bruja Bella) con cariño, pero con distancia.
M.M.: ¿Qué les dirías a
aquellos que tienen cualidades similares a las tuyas?
C.C.: Los que
verdaderamente saben no lo muestran, es un camino interno que cada quien debe
recorrer. Da miedo seguir al corazón, pero cuando te conectas con el miedo y
haces frente a él, la transformación viene. Yo también aprendí a mantenerme
conectada a la tierra, aunque a veces me siento como un papagayo volando alto.
Necesito mis raíces para seguir elevándome.
M.M.: ¿Cómo te planteas
ser sanadora en este camino?
C.C.: No me planteo ser
sanadora. Hay que tener cuidado con el ego. Yo puedo aportar solo un 50%, el
otro 50% lo tiene que hacer la persona. El trabajo es encontrar el camino de
ambos. La sanación también es una enfermedad. Es como ser un actor, disfruto lo
que hago, pero es duro. Trabajamos con el factor humano, donde la palabra es un
hechizo, y cada uno tiene su proceso.
M.M.: La historia de cada
país marca a quienes lo habitan. ¿Cómo crees que la historia de Venezuela ha
influido en sus habitantes?
C.C.: Cada país tiene una
historia que se refleja en su colectivo. En Venezuela, el matriarcado de la
mujer tiene una gran influencia, porque la mujer fue la que sostuvo la familia
en tiempos difíciles. Esto genera una herida ancestral que se refleja en las relaciones
de pareja y en la política. El colectivo siempre escoge a su líder, y ese líder
refleja la historia de la gente.
M.M.: En cuanto a los
procesos de sanación, ¿qué está buscando la humanidad actualmente?
C.C.: La humanidad está
buscando un cambio, una integración. Los líderes vienen para provocar un
despertar, y a través de las resistencias, la gente se enfrenta a su propio
miedo. Pero, hasta que no haya un cambio interno, no habrá un cambio externo.
El ser humano está buscando sanar, y eso viene con la transformación del miedo
en amor.
M.M.: Después de tantas
expectativas sobre el 2012, ¿cómo te ves hoy en día?
C.C.: Lo que no hice, ya
no lo hice. Los que se van a mover ya lo están haciendo, y los que se quedaron,
se quedaron. Yo sigo mis guías, vivo un día a la vez. Quiero vivir mi camino, y
quien quiera emprender el suyo, encontrará el camino y quien lo guíe.
M.M.: ¿Qué orientación
darías a aquellos que buscan seguir el corazón?
C.C.: Busca donde está el
conflicto, ahí está la sombra, ahí está la sanación. La intención es abrir las
emociones, afrontarlas y reconciliarse con ellas. Hasta que no mires tu rabia
de frente, no se transformará en amor.
M.M.: Por último, ¿qué
consejo le darías a alguien que está en el camino de ayudar a otros?
C.C.: Que tengan cuidado
con el ego, porque construye una estructura frágil. Quien es exitoso en este
camino, conoce el amor. El éxito viene de la flexibilidad, no de la rigidez. El
ego es como un globo que puede explotar en cualquier momento si se llena demasiado
rápido. La clave está en mantener la humildad y la conexión con la tierra.




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