DON DE SERVICIO
Entrevista a María Diéguez: Sanadora Pránica y Mujer de Transformación
María Diéguez es una mujer dedicada a la sanación desde hace casi dos décadas. Certificada como Sanadora Pránica Sénior desde 2010, es discípula del Maestro Choa Kok Sui (MCKS) y ha sido Instructora en diversos niveles de Sanación Pránica, incluidos los niveles Básico, Avanzado, Psicoterapia, Sanación con Cristales y Auto-Defensa Psíquica. Ha dictado cursos en Venezuela, Cuba y República Dominicana. Además, es Miembro Fundador de la Fundación de Sanación Pránica de Venezuela y fue su ex presidenta.
Para el año 2025, María vive en Santo Domingo, República Dominicana desde donde promueve sus actividades. Buscala en facebook como María Dieguez
¿Cómo comenzó tu historia, María?
María llega a Venezuela desde su tierra madre, España, siendo aún muy pequeña, acompañada por sus padres y su hermano. Desde entonces, Venezuela se convertiría en la tierra que vería florecer una cualidad que María mostró desde niña: un Don de servicio.
Durante su niñez, su padre influyó en la formación de su carácter, mientras que su madre, al conectarla con personas enfermas debido a su trabajo en una clínica, la sensibilizó con los aspectos más vulnerables de los seres humanos.
Desde el inicio, María mostró actitudes maduras, como lo evidencian dos momentos clave en su vida: su primer rechazo a una propuesta de matrimonio de un portugués, en favor de continuar con sus estudios, y su inicio en el ámbito laboral al trabajar en una agencia de viajes de unos amigos de la familia.
Cuando entraste en la etapa adulta, ¿cuáles eran tus expectativas?
María Diéguez (M.D.):
Cuando estaba en la primaria, una de mis primeras metas fue formar una familia. En algún momento, incluso consideré convertirme en monja, a tal punto que comenzamos los trámites. Sin embargo, al llegar a la adultez, me enfoqué más en mi aspecto profesional.
La vida nos invita a asumir diferentes roles. ¿Cómo llegaste a convertirte en sanadora?
M.D.:
Desde pequeña me preocupaba por el bienestar de los demás. A los 18 años, decidí estudiar psicología para poder ayudar. Sin embargo, pronto me di cuenta de que debía considerar también la rentabilidad de la profesión. Después, mientras trabajaba, empecé un tratamiento de acupuntura coreana, y fue ahí cuando se me ocurrió que podía aplicar ese conocimiento a otros. Comencé a trabajar en la misma oficina donde laboraba, con el consentimiento de los dueños. Más adelante, hice un curso de reflexología, y fue entonces cuando alguien me dio un folleto de Sanación Pránica. Me pareció fascinante, y decidí no seguir buscando más alternativas.
¿Cómo fueron esos primeros pasos en Sanación Pránica?
M.D.:
La Sanación Pránica me llamó la atención desde el primer momento por su enfoque práctico. Durante el primer curso, una persona me pidió que le aplicara acupuntura, pero no tenía los materiales. Entonces, decidí utilizar lo que estaba aprendiendo en ese momento y obtuve resultados inmediatos. En ese instante tomé una decisión clara: “esto es lo mío”. No dudé en inscribirme en el curso avanzado y en Arhatic Yoga en Nueva York.
¿Cómo fue el proceso de dejar un trabajo convencional para dedicarte plenamente a la sanación?
M.D.:
La situación en mi trabajo comenzó a complicarse. Además, la facilidad de la Sanación Pránica y el hecho de que podía trabajar de manera autónoma me dieron el empuje necesario. Un factor importante también fue un problema de salud de mi madre, lo que me hizo replantear la necesidad de disponer de mi tiempo de manera más libre y flexible.
¿Y cómo fue tu crecimiento dentro de la Organización de Sanación Pránica en Venezuela?
M.D.:
Durante siete años, trabajé de manera paralela como sanadora Pránica y en mi empleo convencional. Con el tiempo, me convertí en miembro fundador de Sanación Pránica en Venezuela. Tras la salida de la persona que ocupaba la presidencia, asumí el cargo hasta hace poco.
¿Qué ha aportado la Sanación Pránica a tu vida?
M.D.:
Conocer las fortalezas y debilidades de los seres humanos me ha permitido comprender mejor la naturaleza de la condición humana.
¿Y qué has aportado tú a la Sanación Pránica?
M.D.:
He trabajado en la creación de bases sólidas para la organización, promoviendo su expansión en Cuba y, más recientemente, en República Dominicana. He soltar la responsabilidad que llevaba en Venezuela y he seguido adelante con la visión del Maestro Choa Kok Sui, contribuyendo a que esta visión continúe expandiéndose.
¿Qué impacto has dejado en las personas que te han conocido?
M.D.:
Les he mostrado que vale la pena vivir plenamente y que la vida no es un problema, sino una solución.
¿Qué te apasiona, María?
M.D.:
Lo que hago. Vivo intensamente lo que hago, y también me apasiona el canto. Fui bailarina del Ballet Mexicano en Venezuela, y aunque no era mi profesión principal, me permitió seguir trabajando en la agencia de viajes, ya que las presentaciones se realizaban los fines de semana.
¿Cuál es tu deseo oculto?
M.D.:
Mi mayor deseo es estar económicamente estable para poder hacer lo que más me gusta: ayudar a los demás a evolucionar.
¿Hacia dónde va María, la mujer?
M.D.:
Mi camino es seguir creciendo, puliendo mi ser, escribir libros y conocer el mundo.
¿Cuál es tu mayor virtud y tu mayor defecto?
M.D.:
Mi mayor virtud es aceptar a los demás tal como son, y mi mayor defecto es la falta de puntualidad y compromiso, a veces soy muy quisquillosa con los detalles.
¿Cuál es tu meta en el futuro cercano?
M.D.:
Estudiar psicología.
Si pudieras elegir dónde establecerte en el futuro, ¿dónde sería?
M.D.:
No lo sé, quizás en un punto intermedio, un lugar que me permita moverme en diversas direcciones.
Viviendo fuera de Venezuela, ¿cómo ves el futuro del país?
M.D.:
Me entristece ver cómo la energía de violencia e inseguridad ha opacado el enorme potencial que tiene el país.
¿Y qué ves para el futuro de la Sanación Pránica?
M.D.:
Ve hacia una consolidación de las técnicas y una expansión del proyecto del Maestro Choa Kok Sui. Aunque ya hay avances, aún hay trabajo por hacer en la organización para que, desde la bondad y el amor, se comprometan más con el desarrollo de la humanidad a través de la formación de nuevos instructores que sigan la visión que nos dejó el Maestro.
¿Cuál debe ser el rol del sanador hoy en día?
M.D.:
El rol del sanador es ayudar al ser humano a evolucionar, liberándolo de programas y creencias limitantes. Es motivar al amor a través de la meditación de corazones gemelos, porque cuando el corazón gobierna las emociones, la persona se vuelve más objetiva y puede comprender mejor su propia luz.
María, muchas gracias por compartir tu experiencia con nosotros. Finalmente, ¿qué consejo les darías a aquellos que se están iniciando en el camino de la sanación?
M.D.:
Amar lo que haces. Vivirlo a plenitud. Hay que fluir.




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